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Till Bruckner: “La transparencia se ha convertido en la norma”

Till Bruckner cuenta con más de una década de experiencia en el campo del activismo de investigación (research-driven advocacy, en inglés). Su historia profesional abarca investigaciones, campañas, análisis político y periodismo. Ha trabajado en una amplia variedad de contextos, incluyendo el Reino Unido, Afganistán, Georgia, África del Norte y el Caribe. En la actualidad Bruckner trabaja como advocacy manager de Transparify, como consultor con diferentes organizaciones, escribe para “Foreign Policy” y otras publicaciones, escribe para el blogs del Huffington Post, y es un colaborador regular en el blog On Think Tanks. Está interesado en las relaciones ocultas de poder que estructuran la política global y nuestra vida cotidiana, y en el aprendizaje de nuevas formas de utilizar una combinación de investigación y activismo que logre resultados positivos. Tiene un doctorado en Política por la Universidad de Bristol.

 

En el dinámico y complejo mundo en el que vivimos hoy en día, ¿cuál considera que es la relevancia de los think tanks en el ámbito de la política y los debates públicos?

Trate de imaginar un mundo sin think tanks. El estado, las universidades financiadas por el estado y, quizás, también los partidos políticos tendrían en la práctica el monopolio sobre la investigación de políticas públicas y la promoción de soluciones. No creo que hubiera mucha gente que quisiera vivir en una situación semejante. En el mejor de los casos, los think tanks amplían el abanico de opciones de políticas a tener en cuenta y estimulan el debate público sobre las diversas opciones. Son un componente vital de las democracias modernas.

¿Considera que los think tanks son lobbyists de intereses extranjeros o corporativos?

Centrar la atención sobre donantes extranjeros o corporativos  es erróneo. Todo patrocinador tiene intereses propios, incluyendo las agencias gubernamentales, los sindicatos, las fundaciones y los particulares. Lo que cabría plantearse es si es posible que los think tanks puedan evitar ser utilizados como lobistas por sus patrocinadores.

Los principales think tanks, conocidos y respetados, generalmente lo logran. Para ellos, las actividades personales y los conflictos de interés del personal y, especialmente, del personal investigador, presentan el mayor riesgo para la integridad de la investigación, la independencia intelectual y la reputación institucional.

Parece que algunos lobistas han descubierto un nicho de mercado con los que podríamos llamar “think tanks de alquiler”. Éstos no son think tanks reales, pero al hacer un uso incorrecto de la etiqueta dañan la confianza en todo el sector.

Transparify reclama una mayor transparencia en la comunidad de think tanks. ¿Por qué los think tanks tienen la responsabilidad de ser transparentes?

La financiación oculta puede permitir agendas ocultas. Lo que es casi igual de grave, puede producir la apariencia de las mismas. En cualquier caso, disminuye la credibilidad de think tanks en el sector. Siendo transparente en lo referente a su financiación, un think tank demuestra que no tiene nada que ocultar y que posee una independencia intelectual absoluta. Nuestro proyecto evalúa cuán transparentes son los think tanks en cuanto a sus fuentes de financiación y los desafía a reforzar la credibilidad de su asesoramiento político publicando quién financia sus investigaciones y demás actividades.

Por otro lado, los think tanks se esfuerzan por influir en los debates democráticos y en la toma de decisiones. En las democracias modernas, el poder y la responsabilidad de ser transparente van de la mano. Es lo que los ciudadanos esperan.

¿Cuáles son los beneficios específicos de la transparencia para los think tanks?

En primer lugar, pueden usar la transparencia para indicar su credibilidad a los responsables políticos, a los medios de comunicación y al público en general. Animamos a los think tanks que obtengan buenos resultados en los índices de Transparify a que los publiquen en sus páginas webs, y de hecho muchos ya lo hacen. En segundo lugar, pueden usar la transparencia para diferenciarse de “falsos think tanks” opacos. En tercer lugar, como ya se ha indicado con anterioridad, demuestran el compromiso de atenerse a las reglas democráticas.

Por último, y esto es raramente discutido, la transparencia es también un seguro contra los daños a la reputación. Cuando se duda de si un think tank ha cruzado la línea del lobbying por un donante, la falta de publicidad sobre su financiación secreta da pie a sospechar el peor escenario imaginable. Si ese dinero se recibió a puertas cerradas, todo lo demás será visto con otros ojos. Por el contrario, si las relaciones financieras se publican desde un principio, nadie puede acusarte de perseguir “objetivos ocultos”.

¿Aumenta la iniciativa de Transparify el estándar global de transparencia para la comunidad de think tanks?

Sí, por supuesto. Más de la mitad de los think tanks en los Estados Unidos y en el Reino Unido ya son transparentes. Docenas por todo el mundo también han revelado su financiación. La transparencia se ha convertido en la norma en todo el sector. Por dar un ejemplo, hace apenas unos años el Atlantic Council se negó inicialmente a publicar una lista de sus donantes extranjeros a un grupo de congresistas. Hoy en día, el Atlantic Council publica online, a la vista de cualquiera, una lista con todos sus donantes, no solamente los extranjeros.

El significado de un nivel “normal” de publicidad ha cambiado radicalmente. La tendencia hacia una mayor transparencia en el sector es anterior a Transparify, pero definitivamente hemos conseguido acelerar el ritmo del cambio.

Su marco implica una interpretación económica de la transparencia. ¿Por qué? ¿Ha considerado calificar otros aspectos como conflictos de interés o estándares académicos, etc?

Siempre hemos defendido que la transparencia de los ingresos financieros es una condición necesaria, pero no suficiente, para la transparencia total. Hemos valorado clasificar otros factores, pero a menudo éstos son difíciles de evaluar y de medir de manera objetiva. Tal como es ahora, tenemos un sistema de puntuación claro, transparente y fácilmente comprensible, que mide una dimensión muy importante.

En cuanto a las otras dimensiones, estamos organizando un taller en Londres este mes en el que miembros de think tanks británicos, preocupados por la integridad de la investigación, pueden intercambiar buenas prácticas en áreas como las políticas de conflictos de interés, la revisión por pares, etc. No es necesario cuantificar y evaluar públicamente todo para crear un cambio positivo. En ocasiones, facilitar el diálogo entre personas que comparten las mismas preocupaciones es la mejor manera de avanzar. Si el evento de Londres funciona bien, consideraremos la posibilidad de exportar el formato a otros países.

Si transparencia implica mayor credibilidad, ¿quiere decir que los think tanks más transparentes, y por tanto, más creíbles, son más influyentes?

Sí, esa es la premisa principal de nuestro trabajo. ¿Por qué debería confiar un político o un funcionario público en el asesoramiento de una organización que oculta a sus patrocinadores? Los periodistas, en particular, comprenden de inmediato este argumento.

Del mismo modo que hay una falta de transparencia, ¿puede haber demasiada transparencia?

Cómo los think tanks revelan su financiación en su página web es cosa de ellos. No le pedimos a nadie que rellene formularios o pase por otro tipo de aro administrativo. Si enumeran a todos sus donantes online, la cantidad exacta dada por cada uno y el propósito de cada donación, son calificados como “cinco estrellas” o “altamente transparente”. Punto.

En los últimos años, docenas de think tanks se han vuelto más y más transparentes y todos han mantenido sus estándares.  Claramente, la mayoría de los think tanks no considera que revelar sus ingresos sea “demasiada transparencia”. De hecho, incluso instituciones que trabajan en contextos difíciles como los de Pakistán, Nigeria y Etiopía, los publican. Argumentan que para ellos la transparencia no es una obligación, sino más bien una medida de protección.

Cualquier cosa que los think tanks quieran revelar de manera adicional depende de ellos. Éste es un campo en constante y rápida evolución y dejamos con gusto que sean los propios think tanks quienes tomen la iniciativa mientras nosotros observamos y aprendemos. Por ejemplo, Bruegel pide a su personal que desvele posibles conflictos de interés. En Londres preguntaremos a otros think tanks qué piensan sobre este particular enfoque.

El último rating realizado por El Observatorio en 2015  evidenció que los think tanks políticos en España no desvelan sus fuentes de financiación. ¿Es ésta una tendencia general?

No. Los think tanks españoles son, de media, mucho menos transparentes que los de otros países europeos. Algunos think tanks políticos españoles parecen pensar que es aceptable tomar dinero de manos ocultas a puerta cerrada. En una democracia, eso simplemente no es aceptable.

¿Qué se puede esperar en el futuro de la transparencia de los think tanks?

Tras varios años de compromiso en un país, normalmente vemos que la mayoría de los think tanks grandes revelan su financiación al detalle, mientras que una pequeña minoría sigue sin desvelar ni siquiera los nombres de sus donantes. Espero y creo que, en cinco años, estos think tanks desvelen la información sobre sus donantes y donativos o dejen de ser tomados en serio. Es un camino de un único sentido.

 

Marta Guasp Teschendorff